





“Agua” Un trabajo sobre los sueños. Dibujos y grabados.
“ Nada había ante él; detrás, sí, la terrible idea de un volumen de agua en movimiento, precipitándose, con la cresta espumante, y hecha tiras como garras y después el alba de nuevo ( otro de esos cambios como de sueño, de la luz a la oscuridad, y luego vuelta a la luz, con esa calidad trunca, anacrónica e irreal del menguar y crecer de las luces en la escena de un teatro) …” William Faulkner, “Las palmeras salvajes” Traducción de Jorge Luis Borges
¿Pertenecen esta serie de imágenes oníricas a un tiempo antiguo en la historia del espíritu humano? ¿Corresponden estas imágenes a una sabiduría inconsciente anterior al individuo que sueña?
Viendo así la cuestión estas representaciones no solo tendrían una parte subjetiva del alma del soñante, sino también algo de plural y objetivo, y probablemente otros dibujos cubrirían la superficie de la tela: un sabio anciano, una caverna de sombras, un jardín rodeado por un muro, pero con un contenido simbólico similar a las imágenes que componen la presente exposición: un ciervo en la biblioteca, una niña ensombrecida o una enredadera libidinosa.
“Agua” comenzó hace más de un año con unos pequeños grabados en linóleo y devino este verano último en grandes tintas sobre lienzo. “Agua” es un trabajo intuitivo sobre algunos de mis sueños.
¿Son éstas imágenes jeroglíficos de los que habría que desentrañar toda una condensación de contenidos oscuros? ¿Hay otro texto escondido por fuerzas inconscientes detrás de estos cuadros?
Lejos de esta tarea detectivesca, los dibujos y grabados aquí presentes sintonizan con una intuición de mi existencia. He intentado poner el ser entero. No solo aquel que de mi sueña con los ojos abiertos de la vigilia, sino también aquel otro que por las noches es descubierto por animales atávicos o aguas furiosas con los ojos igualmente abiertos. Imágenes líquidas que me han sorprendido de noche y que de día continúan escurriéndose entre las manos, se escapan, no las puedo asir, caen como el agua.
Y así propongo contemplar estos dibujos. Como paisajes de agua. Como diferentes escenas de una misma obra de teatro donde todo el tiempo escuchamos el ruido del agua y somos igualmente soñadores de un río que corre, violento. Paisajes transformados en cada mirada y transformados de múltiples maneras. Una movilidad vertiginosa que a pesar de este momento o de aquel cuadro, no cesa y como agua continúa brotando en cada uno de nosotros.
Francisco Gómez
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